Entre los bienes que mi espíritu atesora
figuran los recuerdos de horas placenteras,
a veces de un momento fugaz pero brillante, ¡feliz hora!
Por fortuna la vida no solo pesares nos depara.
El tiempo en su incesante y rápida carrera
conduce los hechos vividos al olvido, indiferente,
más tales recuerdos se niegan a su muerte,
viven y vivirán conmigo y sólo morirán cuando yo muera.
Y vivos se aparecen en mi mente y en mi alma,
son flores que abren sus corolas nuevamente,
rayos de sol que otra vez entibian e iluminan,
melodía que como ayer resuena dulcemente.
En la senda que la vida me señala y que yo sigo,
busco tenaz la dicha, alegría y placeres;
pero el hado, avaro la más de las veces, me las niega,
más por fortuna hay algunas gozadas y las bendigo.
Están en los bellos recuerdos, del olvido resguardadas,
ya existen, no son esfuerzos vanos ni quimeras;
vienen si las evoco, o vienen a su antojadiza manera.
Y renuevan mi gozo... son sueños realizados.
domingo, 31 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario