Misiones tiene color, de color está teñida
su pequeña pero rica geografía. Rojo suelo,
verdes plantas, flores, aves, azul purísimo el cielo.
Mi alma es misionera y por eso es colorida.
En Misiones en el aire hay canciones,
y en las aguas, en los pastos, el follaje,
que el viento esparce hasta llenar el paisaje.
Es misionera mi alma y canta dolores, gozos y emociones.
Es cálida Misiones, a veces en demasía y derrama
entonces calor impiadosamente desde el cielo,
que calcina los pastos, seca las fuentes y resquebraja el suelo.
Mi alma por ser misionera cuando ama, es con calor, fuego, llama.
En Misiones hay misterios y hay leyendas,
la gran alma misionera tiene secretos sepultos
en sus montes, en sus ríos, quizás para siempre ocultos.
Por ser misionera sucede que a veces a mi alma no comprenda.
Pero lo que sí mi alma muy bien percibe
es que todo cuanto es mi ser salió de este suelo rojo
y un día lo devolveré con mis despojos.
Más entretanto, de Misiones soy un pedazo que vive.
domingo, 31 de enero de 2010
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