sábado, 11 de julio de 2009

Si fueras castigada ...

Alma mía, preocupado estoy por tu suerte;
mi cuerpo polvo es y volverá a la tierra,
pero tú; me desazona y aún me aterra,
¿dónde serás llevada tras mi muerte?

Porque eres aquella parte de mi ser
a la que se prometió el premio de un cielo eterno,
o el castigo de un también durable infierno
¿es ello verdad? Nadie lo confirmó ni volvió de allí.

Para ser premiado o castigado se han fijado condiciones:
practicar el bien, conservar la pureza y de mí, yo severo juez
bien sé que tuve fallas, fallas una y otra vez.
¡Oh! cuántas quisiera borrar de mis acciones.

Alma mía, ya comprenderás mi desazón;
¿tendrás tú un gozo eterno, será eterno tu sufrir?
No se sabrá mientras viva, antes tengo que morir.
Más si fueras castigada, ¿cómo obtendré tu perdón?

No hay comentarios:

Publicar un comentario