domingo, 12 de julio de 2009

¿Cómo serían?

Si los versos fueran luz, ¿qué se vería?
Se verían rayos como los que el sol
pone en la aurora para darle arrebol.
Y en el cielo del alma también nacería el día.

¿Cómo se escucharían si música fueran?
Como las notas divinas de la novena sinfonía
y también cantarían un Himno a la alegría.
Y el alma musical y armoniosa se volviera.

Si fueran como el agua, un verso, los versos,
¿cómo serían? Como gotas de la lluvia, cristalinas, puras
que exentas de impurezas se forman en la altura.
Y el alma diría: pureza mayor no tiene el universo.

Si fueran como el aire ¿qué sucedería?
Llegarían suaves como la blanda brisa
en la que el aire es amable como una sonrisa.
Y el alma, acariciada, también sonreiría.

Así divagaba, cuando alguien más sabio; el modo,
me dijo, de considerar es que los versos son
mucho más que eso; por oculta razón
son dueños de la verdad y la belleza del mundo. Lo poseen todo.

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