Si yo tuviera fortuna,
¿mi alma lo que siente sentiría?
¿mis ojos como miran mirarían?
Hoy miran cosas sencillas, para muchos sin entidad alguna.
Sé que si fuera mucha mi riqueza
me absorberían subalternos intereses;
la codicia, la ambición, que siempre crecen
y tornan duro al corazón con su dureza.
Vanidoso mi ser se volvería,
mi cuerpo vestiría ropa cara y elegante,
mis manos lucirían oro y diamantes.
Más, a mi alma, ¿con qué galas vestiría?
Está bien seguir contento en mi pobreza,
la vida simple enseña a ver lo bello y verdadero,
en tantas cosas que no da el dinero.
Nunca encontré oro, más siempre encontré belleza.
sábado, 11 de julio de 2009
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